En ese estado en el que la cabeza estalla, las extremidades se duermen, la panza se retuerce y la piel parece goma blanca. En ese estado y después de haber pasado toda la tarde tirada en la cama sin poder ni levantarme ni dormir acabo de salir corriendo 10 cuadras para ver a
Die toten Hosen tocar en un andamio sobre la Bond Street, improvisado, gratis, ilegal, punk. Y me estalló la cabeza, y se me durmieron las extremidades, y se me retorció la panza, y no vi mi piel en un espejo pero seguramente parecía goma blanca. Me volví a casa arrastrando los pies mientras veía cómo las hordas corrían todavía hacia el lugar donde yo acababa de estar. Yo los alenté diciéndoles que el recital ya había empezado. Ahora estoy sentada con toda la bronca intentando encontrar consuelo en el hecho de que
ya vi a Die toten Hosen el domingo pasado. Mientras ellos tocan. En este momento. Allá, y yo acá.